Su destino era la tierra que fluía leche y miel, Canaán un lugar ciertamente desconocido para él pero que ya le pertenecía. Atrévase usted también a mirar lejos. Créale a Dios y aprópiate del lugar que te pertenece en la historia, como hijo de Dios.
Su destino era la tierra que fluía leche y miel, Canaán un lugar ciertamente desconocido para él pero que ya le pertenecía. Atrévase usted también a mirar lejos. Créale a Dios y aprópiate del lugar que te pertenece en la historia, como hijo de Dios.