Dios quiere que seamos cuidadosos, que nunca nuestro corazón permita que el odio y la crueldad se apodere de él, Dios no quiere que vivamos enfrentados en batallas inútiles y crueles, donde nos devoremos unos a otros y nos auto destruyamos. A veces el peor daño es ese donde no cuidamos las palabras, y dejamos que nuestra lengua en vez de ser instrumento de bendición, sea de maldición y dolor. La Biblia nos dice que nuestra guerra no es contra sangre y carne sino contra fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.
En Filipenses 4:5-7 leemos éste maravilloso consejo: “Vuestra bondad sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”

