Sin visión serás un superficial cada día, carente de profundidad verdadera, vivirás distrayéndote en lo efímero, ocupándote en lo que será quitado de tu vida un día, igual que a Marta. Serás sin visión un sembrador sin cosecha, una higuera llena de hojas solamente y sin ningún fruto. Serás la vid de sarmientos y uvas silvestres, un mar muerto donde nadie beberá jamás. Una nube sin agua para ninguna tierra hambrienta y con sed.
Sin visión no sabrás jamás porque ríen Y lloran los niños, porque una madre soporta el dolor y es feliz al traer un niño a este mundo. No sabrás tampoco como se teje un abrigo para cubrir Al desnudo, ni cómo se enciende el horno para hacer el pan que alimentará al hambriento. Busca visión para tu vida. Búscala para que encuentres el camino que guiará tus pasos, pero no la busques entre los ciegos, ni la busques tampoco en aquello que parece que ven. Busca la visión de Dios, la que al tocar tus ojos quitará las escamas que los cubren y te ayudará a decir; ¡Señor! ¿Qué quieres que yo haga?

